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El verdadero amor

Archivado en General • Fecha: 22-01-2007 17:42:19

<<Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.>>

Honoré de Balzac

Los celos -y la envidia- nos suelen parecer lógicos, o almenos se suelen justificar en cierta manera como lógicos, argumentando que el que quiere algo tiene que luchar por conseguirlo si no lo tiene, y enfadarse -uno diría que con motivo, por supuesto- si lo pierde. Y es verdad... El que desea algo -y cree que lo necesita- debe luchar para conquistarlo y defenderlo (¡qué desgaste de energía!), pero cabría decir que nada tiene que ver esta lucha conquistadora y defensa posesiva con el amar, y que tiene muy poco de saludable.

En eso es el castellano un idioma iluminador, diferenciando, quizás de manera inconsciente, entre querer y amar, y revelando la auténtica intención que suele haber tras las relaciones. Casi ningún otro idioma hace esta diferenciación -almenos que yo sepa-, y nosotros la hacemos
seguramente sin darnos cuenta, o por lo menos sin darle importancia. En realidad, este detalle que puede parecer insignificante refleja claramente el gran problema de la civilización que hemos construido: la confusión entre tener y ser (o entre querer tener y amar). Y lo hace porque es más cercano a la realidad decirle a alguien que le queremos y no que le amamos. Cuando uno cree que no es, busca exteriormente lo que cree que le falta. Es entonces cuando el hacer y el tener se convierten en lo más importante y se busca el propio sentido en lo exterior. Cuando esto pasa, nos movemos por las apariencias y nuestro pequeño ego angustiado lucha y busca por todos lados para encontrar lo que cree no ser.

Entendiendo esto, parece efectivamente lógico que nos enfademos y atemoricemos cuando algo amenaza con arrebatarnos lo que aparentemente nos define, aquello con lo que nos hemos identificado y que creemos que nos da sentido. Es pues lógico que aparezcan los celos y la envidia. Es lógico, pero no deja de ser una locura. La locura reside en buscar fuera lo que sólo puede estar dentro y agarrarnos a ello. No es sano hipotecar así nuestra esencia. Nada que es por definición pasajero puede dar sentido a nuestra vida, porque por su propia volubilidad nos condicionará a sufrir si no asumimos su pérdida, que se producirá más tarde o más temprano. Eso no impide que podamos disfrutar de lo que nos pasa, pero por nuestro bien es mejor que no nos identifiquemos con ello. Es precisamente cuando no lo hacemos que podemos disfrutar plenamente sin miedo a perder nada. Si no aprendemos a soltar y dejar pasar hay más angustia que disfrute.

Utilizando una metáfora, se diría que el perfume de la rosa no depende de quien la huela, y que la rosa lo seguirá exhalando aun y cuando nadie le haga caso, aunque esté sola en medio del desierto. La rosa no depende de las miradas para serlo. Ésa es su naturaleza. Así es la del verdadero amor.

Escrito por Rubén
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Comentarios

  1. ...Y cómo no, estoy de acuerdo con tu gran reflexión. Yo soy uno de muchos que tenía el virus de los celos instalado en mí. Gracias a multitud de enseñanzas que he recibido (y sigo recibiendo), he encontrado el antídoto a esta enfermedad del alma, por fin he aprendido que amar no es poseer. Por fin, me di cuenta que el amor nada tiene que ver con la pertenencia de algo (o alguien), sino más bien, con todo lo contrario: yo amo cuando doy, y no cuando tengo; y sólo cuando quiero poseer, es cuando más vacío me suelo sentir. Un fuerte abrazo. :)

    Juanan — 23-01-2007 00:49:51

  2. Es mejor no amar a quien no se lo merece, el amor no merece ser desaprovechado.
    Además, creo que es un inconveniente enamorarse de la idea del amor ya que la realidad no transcurre como nuestros pensamientos.

    tania Eiriz — 21-10-2007 21:12:28

  3. Gracias por vuestros comentarios.

    En primer lugar, diría que el verdadero amor no se puede desaprovechar porque no busca provecho ni requiere esfuerzo. El que se esfuerza en amar no ama. El amor, o surge naturalmente, sin exigencias ni objetivos, o no es amor. Es como la luz del sol, que no discrimina y se ofrece a todo el mundo por igual.

    Estoy de acuerdo en que no hay que enamorarse de la idea del amor. El amor nunca puede ser una idea. Es precisamente cuando uno se esfuerza en amar que el amor es sólo una idea. La idea del amor es una imagen mental que nada tiene que ver con el amor, porque una idea nunca puede ser algo real. Y el amor, o es real o es sólo una palabra. Es como mucho una teoría bonita acerca de algo que desconocemos.

    Y es precisamente entonces, cuando no amamos, que nos esforzamos por actuar de acuerdo a lo que creemos que es el amor. Nos llenamos la boca hablando de amor y cosas por el estilo que se alejan de la realidad. La realidad es que en el mundo hay muy poco amor. Podrá llegar si nos damos cuenta primero de esto -lo cual sí es un hecho real-, pero nunca lo hará -como ya se ha visto- si lo idealizamos convirtiéndolo en una mera utopía.

    Un abrazo.

    Rubén — 01-11-2007 17:56:31


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