Me voy a atrever con un pequeño poema de cosecha propia:
Llorando por un querer creyendo que amas
al alzar la voz en un te quiero en llamas,
consumida en el fuego inerte de la nada
sin saber que eres rosa para amar plantada
e irradiar en cada suspiro ese ciego aroma,
aquél que en soledad no muere sino igual brota
y sabiendo que es mentira, que no hay rosa sola,
que no hay jardín sin flor ni rosa cortada hermosa.