Esta tarde he estado viendo una conferencia realizada por Alejandro Jodorowsky sobre la palabra y la concordia en el auditorio CGAC de Santiago de Compostela, dentro de las semanas temáticas que conforman la programación cultural “Galicia, caminos de concordia”, coincidiendo con la reciente publicación de El maestro y las magas, libro que todavía no he tenido ocasión de leer y que espero hacer en breve. Para quienes no conozcan a Jodo, haré un breve resumen de su polifacética actividad. Nacido en Chile en 1929, Jodorowsky es autor de novelas como Donde mejor canta un pájaro(1994), El niño del Jueves negro(1999) y ensayos como Los Evangelios para sanar(1998), Psicomagia, una terapia pánica(1995), La danza de la realidad(2001), La sabiduría de los cuentos y La vía del tarot(2004). Con el genial ilustrador Moebius nos ha dejado también varios clásicos del cómic, entre ellos El Incal. Ha filmado películas como Fando y Lis, El Topo, La montaña sagrada y Santa Sangre, clásicos del cine de culto. Actualmente reside en París, donde creó el "Cabaret místico", escuela que combina el psicoanálisis, el Tarot, la "psicomagia" y la "psicogenealogía". Alejandro suele sentarse todos los miércoles en "Le Temeraire", un café de París (avenue Daumesnil, 32, tlf. 00 33 1 43 07 56 87), para, gratuitamente, ayudar con sus consejos a aquellos que lo soliciten.
Podría comentar muchas cosas sobre Jodo, y seguro que irán apareciendo más adelante. De momento, me centraré en algunas frases de esta conferencia que me han parecido interesantes. "No hay méritos" dice Jodorowsky recordando la respuesta de Boddidharma, introductor del zen en China, al emperador chino. Y añade: "si tú haces las cosas las haces porque las haces. El Bhagavad Gita dice piensa en la obra y no en el fruto. No se trata de ser perfecto, se trata de ser auténtico, se trata de ser lo mejor que tú eres en la vida. No tienes porque satisfacer a nadie con tus acciones". Cuando el emperador chino se enfada y le pregunta a Boddidharma quién es él para decirle que no hay méritos, éste le contesta "no lo sé" y se va. "No sé quién soy porque si me defino me divido en dos, lo definido y el que define, y entonces soy esquizofrénico. No sé quién soy, no me juzgo, lo único que sé es que lo que soy lo soy intensamente". Estos dos son, según Jodo, los dos principios básicos del zen.
Precisamente su último libro recién publicado, El maestro y las magas, habla de su experiencia con el maestro zen japonés Ejo Takata, con el que estuvo meditando durante varios años, así como de varias mujeres "magas" que le enseñaron la aplicación de estos conocimientos.
Jodorowsky habla acerca de la necesidad de una mutación: "la humanidad no se puede salvar si no hacemos una mutación mental, porque estamos procediendo con principios locos. Hoy, en el avión, me aterré. Acaba de salir en Francia un libro de una persona que era consejero de bolsa, y muestra como las compañías arriesgan millones y millones en movimientos caprichosos en manos de jóvenes de 24 años, que están jugando a ser amos del mundo y nos están jodiendo. Si no hay un cambio mental, vamos a la catástrofe, y por eso yo digo que hay que repartir consciencia donde se pueda. Si amamos el mundo, todo lo que sabemos hay que darlo para que lleguemos a una mutación mental, que signfica una mutación moral también."

Alejandro Jodorowsky, a los 72 años.