En un mundo enfermo como el actual, la actitud del mutante, aun siendo la realmente cuerda, es totalmente marginal.
En el mundo actual, la mayoría de la gente vive atrapada en estímulos porque es la única manera que tienen para escapar de su miseria diaria. Se busca el ruido, la evasión, la excitación y todo tipo de estímulos: comer carne, beber alcohol, excederse sexualmente, vivir emociones fuertes... Todos estos escapes disipan inevitablemente energía y van produciendo deterioro. Conducen a la mediocridad. Son autodestructivos. No hay felicidad en ellos.
En cambio, el mutante ha vivido en mayor o menor medida estados de verdadera felicidad. Estos estados no se pueden comparar a ninguna otra cosa, y el mutante sabe que el placer no tiene nada que ver con ellos. Sabe también que llegan de imprevisto, sin buscarlos, y que sólo un cuerpo altamente sensible puede recibirlos. Al mutante le cuesta hablar de estos estados, porque las palabras no alcanzan, pero sabe que el placer evasivo le aleja de ellos, y por eso evita naturalmente cualquier tipo de escape. Para él no se trata de una renuncia, sino de algo natural. No le supone ningún esfuerzo hacerlo. En todo caso, por desgracia, al no educársele bien, sintiéndose aislado e incomprendido, acaba muy a menudo haciendo un esfuerzo por encajar en esta sociedad enferma, y con el paso de los años esa "llama" especial que emanaba a través de él se acaba consumiendo. Muchos, al nacer en familias y entornos que no saben entender sus peculiaridades, acaban perdiéndose. Esto es lo que hay que evitar a toda costa.
Por eso es tan importante educar a los mutantes para que entiendan que, aunque sean minoría, es el resto de la gente la que está equivocada y no ellos. Para que entiendan que, en el estado actual del mundo, su soledad es inevitable. Y deseable. Y cuando digo soledad no quiero decir aislamiento. Me refiero a la soledad creativa que no se deja influenciar por el caos del mundo. Hay que educarles para evitar que se sientan aislados e incomprendidos. Propiciarles un ambiente acorde a su naturaleza y juntarlos con otros mutantes. Educar bien a estos mutantes es lo más importante. Es lo que el mundo necesita.
El siguiente texto corresponde a un mensaje dictado por Krishnamurti poco antes de morir. Vista la tremenda confusión que impera en el llamado movimiento new age, en el que a cada paso salen nuevos gurúes iluminados de debajo de las piedras, y en el que se aceptan tristemente todo tipo de enseñanzas como igualmente válidas, aun diciendo a veces cosas totalmente contradictorias entre sí, no se me ocurre mejor manera de arrojar luz al asunto que acudir a este testamento vital de Krishnamurti, en el que no deja lugar a dudas sobre la naturaleza única de su enseñanza:
"Les estuve diciendo esta mañana... por setenta años esa super energía... no... esa inmensa energía, esa inmensa inteligencia, ha estado usando este cuerpo. No creo que la gente se dé cuenta de la tremenda energía e inteligencia que pasaron por este cuerpo... hay un motor de doce cilindros. Y por setenta años... fue un tiempo considerablemente largo... Y ahora el cuerpo ya no puede soportar más. Nadie, a menos que el cuerpo haya sido preparado muy cuidadosamente, protegido, etcétera... nadie puede comprender lo que pasó por este cuerpo. Nadie. Que nadie lo pretenda. Nadie. Repito esto: Nadie entre nosotros o el público, sabe lo que ocurrió. Sé que no lo saben. Y ahora, después de setenta años, eso ha llegado a su fin. No es que esa inteligencia y, energía... En cierto modo está aquí, todos los días, especialmente por la noche. Y después de setenta años, el cuerpo no puede aguantar más. No puede. Los hindúes tienen un montón de condenadas supersticiones acerca de esto... que uno lo dispone y el cuerpo prosigue... y toda esa clase de tonterías. Ustedes no encontrarán otro cuerpo como éste... o esa suprema inteligencia operando en un cuerpo... no lo encontrarán por muchos cientos de años. No verán eso otra vez. Cuando él se va, ello se va. Ninguna conciencia queda detrás de esa conciencia, de ese estado. Todos ellos pretenderán o tratarán de imaginar que pueden entrar en contacto con eso. Tal vez lo hagan en cierto modo si viven las enseñanzas. Pero nadie lo ha hecho. Nadie. Y eso es todo".
El mensaje es muy claro, para los que quieran entenderlo. Krishnamurti alerta encarecidamente sobre los muchos gurúes que hablarían en su nombre después de que él muriera ("todos ellos pretenderán o tratarán de imaginar que pueden entrar en contacto con eso"), aunque algunos no se dignen ni en nombrarlo. Y no deja lugar a dudas acerca de la unicidad de su enseñanza ("ustedes no encontrarán otro cuerpo como éste... o esa suprema inteligencia operando en un cuerpo... no lo encontrarán por muchos cientos de años"). ¿Cómo entonces podemos remotamente pensar que tenemos ya a decenas de instructores iluminados pululando por la Tierra? En realidad, en algunos la impostura es grotescamente evidente (Sai Baba, Osho...), pero en algunos nuevos gurúes es tan sutil que pasa más fácilmente desapercibida (Eckhart Tolle, Deepak Chopra, Isha...). En ocasiones basta sólo con leer lo que escriben para desenmascararlos, pero en otras hay que prestar atención también a lo que les rodea: ver cómo actúan, cómo se relacionan con la Naturaleza y con sus seguidores... Sólo con verlos hablar, si uno está realmente atento puede percibir la cualidad de la energía que les rodea. Esto último es algo intangible, pero mucho más fiable que las palabras.
Los que no estén realmente interesados en la verdad pueden pasarlo por alto y seguir con sus gurúes de consolación pero, los que todavía ardan con la llama de la pasión por la verdad, deberían prestarle muchísima atención para no desviarse y acabar en manos de comerciantes, antes de que el daño sea irreparable.
El siguiente artículo está extraído de Yoga, aprender por el cuerpo, un blog dedicado al estudio y la difusión del yoga, la meditación y la medicina oriental, cuya autora es Adriana Paoletta, a quien quiero agradecer desde aquí por su gran labor de divulgación sobre estos temas:
El dolor de espalda puede ser el síntoma de tensiones musculares, debido a malas posturas, tensiones psicológicas que afectan la elasticidad muscular y los circuitos de dolor, patologías de los discos intervertebrales (hernias discales) o procesos degenerativos sobre los cuerpos vertebrales (artrosis, artritis, espondilolistesis...).
Como terapéuta corporal, puedo operar sobre el síntoma (dolor de espalda) mediante diversas técnicas para aliviar el dolor, como:
1- Elongación selectiva de los grupos musculares, implicados en el síntoma de dolor de espalda.
2- Masaje de los tejidos musculares profundos, que se ven afectados en su tono (hiper o hipotonía) por sobrecargas deportivas, malos hábitos posturales o enfermedades crónicas que afectan el normal desempeño de la persona en su vida diaria.
3- Shiatzu acompañado de acupuntura, produce un rápido efecto desinflamatorio y analgésico de la zona de dolor.
4- Mejora de la respiración para una correcta oxigenación muscular, que redunda en la disminución del dolor de espalda.
5- Técnicas de relajación y visualizaciones creativas, que reprograman a la mente en su actitud frente al dolor.
Pero el gran desafío radica en la prevención del dolor de espalda, ya sea para prevenir un nuevo ataque de dolor o para mejorar el estado de nuestra columna vertebral y la musculatura de la espalda, que redundará en bajar el riesgo de lesiones discales, compresión nerviosa y artrosis prematura.
Para la medicina oriental (Yoga, medicina China y japonesa, medicina ayurvédica), la columna vertebral es el eje de la vida. El yoga sitúa 7 centros de energía o chakras ubicados a lo largo de la columna vertebral. El dolor de espalda es la manifestación más grosera de los desequilibrios energéticos en los centros de energía.
El dolor lumbar (dolor en la región sacroilíaca y vértebras lumbares) manifiesta el desequilibrio del primer y segundo chackra que se corresponden con problemas relacionados con el manejo del dinero, el desempeño laboral, la vida en un grupo social y familiar, la lucha por la supervivencia (chackra raíz) y el segundo, con la vida de relación, los vínculos, la pasión, la sexualidad y la creatividad (chackra sexual).
El dolor dorsal (dolor en la región de las vértebras dorsales, espalda media y alta) nos habla del desequilibrio en el tercer chackra (plexo solar) relacionado con la voluntad de poder, autoestima, seguridad personal y manejo de las emociones. El cuarto chackra (centro cardíaco) se vincula con la expresión de los sentimientos amorosos, la compasión, la empatía, la solidaridad y el amor a uno mismo celebrado en la búsqueda del alma.
El dolor cervical (dolor en las vértebras cervicales y base del occipital) manifiesta el desequilibrio en la expresión de la persona a través de las palabras, no alcanza a transmitir aquello que siente o piensa en forma armónica, para entablar un verdadero diálogo con el mundo y consigo mismo, ausencia de creatividad para encontrar fórmulas de negociación (quinto chackra, centro laríngeo).
Encontrar la causa del dolor de espalda es nuestra verdadera búsqueda. Es absolutamente necesario que un terapéuta corporal solicite estudios radiológicos o resonancias magnéticas con diagnóstico médico, para poder actuar con eficacia sobre el tratamiento del dolor y generar un feedback entre el médico y el terapéuta corporal. La medicina de oriente y occidente deben integrarse, en beneficio de la salud integral de la persona.

La transformación y la mutación son dos cosas totalmente distintas. Aunque la mutación viene acompañada de transformaciones, en realidad lo material -incluyendo al pensamiento- está siempre transformándose, sin que eso signifique que esté mutando. Esta continua transformación sigue un patrón determinado que va repitiéndose continuamente de forma cíclica -como se refleja a gran escala en las estaciones o en el movimiento de los planetas-, siguiendo una inercia que no altera substancialmente su curso a no ser que se produzca alguna mutación.
De forma análoga, el cerebro humano ha estado funcionando dentro de un mismo patrón o corriente durante milenios, con exepción de unos pocos individuos que se han salido. La mutación es precisamente este "salirse de la corriente". A diferencia de la transformación, la mutación, aunque tiene un impacto fundamental en el flujo temporal, es instantánea.
Una manera de verlo sería comparar el cerebro con un cuarto oscuro. Si ha estado siempre a oscuras, no puede concebir estar iluminado. Ha ido siguiendo un patrón repetitivo que lo ha ido atrofiando, volviéndolo opaco a la luz. La única manera de salirse de él es empezar a subir persianas. No es que tenga que ir en busca de la luz, entre otras cosas porque no puede buscar algo que no conoce. Sólo necesita subir persianas para que empiece a entrar porque, en realidad, la luz ya lo ha estado intentando de todas las maneras posibles, incluso por los pocos resquicios que ha encontrado. Esta luz va llegando a ráfagas con cada persiana subida. No obstante, cada una de estas ráfagas es instantánea. Es como encender un interruptor. El cuarto pasa a estar iluminado de manera instantánea cada vez que se sube una persiana, revelándose una parte de él que hasta ese momento permanecía oculta. Y el hecho de poder verla también es instantáneo. Aunque observar bien una parte del cuarto nos lleve un buen rato, el salto realmente cualitativo es la entrada de la luz y no requiere tiempo. Luego, a medida que vayamos viendo el cuarto, lo transformaremos y pondremos orden, porque veremos cosas que necesitan cambiar. Esta transformación tiene sentido gracias a la mutación que supone la entrada de luz, y sí que requiere tiempo. La mutación en el cerebro sigue un proceso análogo.
En Oriente, está muy extendida la idea de la reencarnación como una forma de continuidad. Y aunque en el fondo exista la promesa de salirse de la rueda para no volver a encarnar, la idea que se tiene es que eso llegará después de una larga transformación. En realidad, la reencarnación se produce dentro de un ciclo de transformaciones que van repitiéndose y en el que nada realmente nuevo puede ocurrir si no hay alguna mutación. La mutación se corresponde en realidad con hechos como la iluminación o la resurrección, en los que sí que nace algo totalmente nuevo de manera instantánea. A pesar de ello, la mente se aferra a estas ideas esperando continuidad, y dentro de esta esperanza la mutación no puede tener cabida. La continuidad impide totalmente la mutación, porque algo que continúa, aunque se transforme, no puede dar lugar a nada realmente nuevo. Por eso, la auténtica mutación no llega cuando se espera por ella, pues la misma espera es una forma de continuidad que niega cualquier posibilidad de mutación. Es algo que sólo puede ocurrir a cada instante, de forma imprevista. Esto es lo que significa "morir en vida" o "nacer por segunda vez".